Número 159 - Abril de 2020
 
REPORTAJES
 
   
     
LO PRIORITARIO AHORA ES SOSTENER LA DEMANDA      
       
 
  Foto: Archivo RC  
   
   
JUAN PEDRO MARÍN ARRESE, ECONOMISTA
 

"SIN UNA RESPUESTA ADECUADA, SI SE DEPRIME LA DEMANDA Y SE ENTRA EN UNA ESPIRAL RECESIVA, LA ACUMULACIÓN DE DETERIOROS EXIGIRÍA DESPUÉS ESFUERZOS DESPROPORCIONADOS".

 
   

Vaticinar la trayectoria de la crisis recurriendo a su representación por medio del alfabeto equivale a una mera distracción para aficionados a la literatura de evasión. Apostar por una recuperación en V, un marasmo con perfil de L, lentas salidas en forma de U o plagadas de baches en W, no pasan de constituir en estos momentos meras especulaciones reflejo del wishful thinking o de inclinaciones más o menos acusadas al pesimismo o la indefinición. También parece ocioso, a estas alturas, predecir el impacto sobre la evolución del PIB. Los actuales modelos, basados en el comportamiento previsible de los factores de gasto, sólo resultan fiables en una coyuntura estable. Al reducirse bruscamente a niveles mínimos la producción, sólo cabe anticipar que la renta real generada seguirá idéntico derrotero, con independencia de las muletas aplicadas. Parafraseando las leyes de la física, si nada se crea sólo cabe transformar esa carencia maquillando el resultado. La única certeza es que la vuelta a la normalidad, tras la hibernación, no se asemejará al ciclo natural de los plantígrados.

Esta vez el shock adopta carácter inequívocamente externo, sin que pueda culparse a nadie de negligencia o cortas miras. Tampoco cabe dudar que el destrozo económico proviene de la prioridad absoluta otorgada a evitar un colapso de la estructura sanitaria, en una pandemia que pone a prueba su capacidad de absorción y respuesta. Confinar al máximo la población se erige, hoy por hoy, en único remedio con su obligado corolario de pronunciada ralentización de la actividad. Disponemos sólo de evidencias fragmentarias de su impacto inmediato, aunque los índices de actividad manufacturera apuntan a retrocesos similares a los observados en la última crisis. A su vez, la recuperación allí donde se ha conseguido controlar a la enfermedad, mantiene un endeble perfil ante la contracción de la demanda, especialmente la exterior. Sólo podemos concluir que el parón se traducirá en desajustes, y retrocesos más intensos y duraderos a medida que la epidemia se extienda en el tiempo y el espacio. Y lo peor estaría por venir, de trasladarse la contracción a un desplome de la demanda agudizado por el clima de incertidumbre y desconcierto. Todos los ingredientes para una acusada recesión en este año y un futuro incierto. Cuando observábamos el coronavirus desde la distancia, como una plaga circunscrita a China y sus vecinos, se percibió una crisis acotada, en lo esencial, a la oferta. Ha bastado que el contagio se extienda a las economías más desarrolladas para calibrar el riesgo de una severa recesión alimentada por un desplome de la confianza y de los niveles de gasto. En suma, una crisis de demanda, capaz de averiar este motor esencial de la economía. De ahí que los gobiernos y los bancos centrales vuelquen todos sus esfuerzos y pongan a prueba su imaginación e inventiva, en un intento desesperado por minimizar los inevitables daños. Su amplitud dependerá, como es obvio, de la duración e intensidad de la obligada ralentización productiva, cuando no brusco parón. Pero, sobre todo, del correcto diagnóstico y la prescripción de la adecuada terapia.

Un apagón de tamaña magnitud golpea de forma inmisericorde al tejido productivo dotado de menores reservas, amén de propulsar el paro a cotas difíciles de imaginar. De ahí que la primera línea de defensa se concentre en prevenir el riesgo de iliquidez de las empresas y sostener las rentas de los ciudadanos afectados por el parón. Garantizar el acceso al crédito en momentos de tan elevada incertidumbre exige la asunción por el Estado de una parte sustancial del riesgo, aderezada con masivas inyecciones de fondos por los bancos centrales. Pero, de poco serviría este pulmón artificial, de no sostener con suficiente empuje la demanda. No basta con atender a quienes se ven más zarandeados por los embates de la tormenta. Resulta indispensable cebar el consumo por todos los medios. Repartir cheques a la mayoría de la población, como prevén los Estados Unidos con el programa de helicopter money, constituye un remedio eficaz y directo para impulsar el gasto, doblemente deprimido por la caída de las rentas y la sensible contracción de la confianza y la propensión al consumo. Lo de menos son las medidas concretas que se arbitren. Lo esencial en estos momentos es sostener con decisión la demanda para evitar deslizarnos en la resbaladiza pendiente que conduce a la recesión, atrapados en una espiral retroalimentada. Un riesgo nada inverosímil, con pavorosos efectos colaterales sobre el empleo y los niveles de vida.

Si esta vez existe amplio consenso a la hora de identificar el problema, la estrategia para aplicar el remedio se ve confrontada a más arduo debate. Sobre todo en Europa. Como en la crisis anterior, cabe confiar que Estados Unidos se recupere con mayor agilidad y determinación. Si entonces superó con celeridad el hundimiento bancario limpiando a fondo los balances, ahora despliega toda su potencia de fuego para reanimar la economía. Sin olvidar que las crisis sólo alcanzan categoría de auténtica catástrofe cuando mutan en terremotos financieros. Amenazar el funcionamiento del sistema de pagos, paralizando de paso los circuitos del crédito, son palabras mayores. En momentos así se percibe la subordinación del conjunto de la economía al estado de salud de la banca. Por ello, la Reserva Federal se ha apresurado a inyectar masivas dosis de liquidez, reduciendo a su mínima expresión el precio del dinero y relajando los corsés prudenciales que limitan la movilización de fondos. Interviene además, sin techos ni límites, adquiriendo bonos del Tesoro y toda clase de títulos para evitar que la volatilidad genere un pánico vendedor en los principales tenedores, con el impacto demoledor que infligiría una súbita elevación de tipos en los distintos tramos de la curva. En suma, ejerce de firme anclaje a la estabilidad financiera y de garante último del déficit público, sea cual sea su nivel.

A este lado del Atlántico, impera por contraste el sálvese quien pueda, al menos de momento. El Banco Central Europeo destaca como excepción a esta regla, no dudando en sobrepasar su mandato activando un vasto programa de compra de deuda, sin establecer esta vez límites en función del grado de endeudamiento de los países. Un paso que, en la práctica, equivale a una monetización de los déficits, auténtica herejía para los principios fundacionales de la eurozona. Ya antes trasgredió esta regla de oro, pero cuidando de revestir su apostasía con artilugios y la socorrida justificación de deficiencias en la transmisión de la política monetaria. Ahora confiesa abiertamente su propósito de apoyar los soberanos bajo presión por el previsible incremento sustancial de los desfases en las cuentas públicas. La Comisión Europea también rema en esta dirección, contribuyendo a levantar las barreras de la consolidación fiscal. Una decisión aceptada por los socios más reticentes ante la evidencia del generalizado desajuste en que incurrirán todos los gobiernos. Tanto por los masivos planes de gasto como por el hundimiento de los ingresos, factor llamado a desempeñar un papel determinante.

Las discrepancias se centran en el grado de solidaridad financiera exigible a los socios. Los países más afectados defienden su máxima expresión plasmada en los eurobonos, instrumento donde todos responden de los pasivos incurridos por cada uno de los partícipes. Alemania y Holanda encabezan la oposición a una fórmula que identifican como una invitación al gasto sin medida, cuya factura acabarían pagando sus contribuyentes. Apuntan al amplio soporte al endeudamiento ofrecido ya por el BCE y privilegian utilizar el MEDE para limitar su exposición y ejercer algún tipo de control sobre las finanzas de los más manirrotos. La Comisión, por su parte, ha terciado con un fondo de apoyo al desempleo, justo lo que más necesitamos. Al final, siempre se alcanza una solución de compromiso. La raíz del desencuentro radica, fundamentalmente, en la dificultad política de asumir deudas ajenas sin margen para atajar potenciales excesos. También, en el escepticismo que despierta la aplicación inmediata de bazucas antes de constatar la extensión de los daños reales. De hecho, Italia no ha movilizado recursos de altura y España ha limitado su actuación a moratorias y asunciones de riesgo futuro, con escasas partidas de nuevo cuño. La práctica totalidad del déficit adicional proviene del incremento exponencial del paro. Más el previsible y acentuado recorte en la recaudación. Europa con tanto diletantismo puede llegar con demora a la cita, actuando cuando ya sea demasiado tarde. De momento, importan casi más los anuncios para insuflar confianza que los propios gastos. Pero si la respuesta resulta insuficiente, la acumulación de deterioros exigirá esfuerzos desproporcionados para enderezarlos. Sobre todo si se deprime la demanda y nos adentramos en una espiral recesiva. Tiempo habrá para pensar cómo se paga la factura.

 
 
* Puede continuar leyendo este artículo, suscribiendose a la Revista Consejeros.
 
OTROS REPORTAJES
 
“INEVITABLE, PERO PELIGROSA”
 
LUIS MARTÍ, EX DIRECTOR DEL BANCO MUNDIAL
Nº 160 de 5 / 2020

“EN EL FONDO, EL CONSTITUCIONAL ALEMÁN MUESTRA EL TEMOR FUNDADO DE QUE LOS GOBIERNOS NACIONALES ESTÉN ‘DEJANDO HACER’ AL BCE PARA DEMORAR SINE DIE LAS DECISIONES DE POLÍTICA FISCAL QUE EXIGE LA UE”.

 
CONTAR LOS DAÑOS
 
ENRIQUE BADÍA Y LIBERAL, ENSAYISTA
Nº 160 de 5 / 2020

"EL RECUENTO DE DAÑOS ACARREARÁ DELIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD. NI DESCALIFICACIONES GENÉRICAS NI AUTOCOMPLACENCIA DESMESURADA. ESTA SOCIEDAD MERECE EXPLICACIONES CLARAS, SOLVENTES Y CREÍBLES".

 
ESPAÑA: CUANDO EL GOBIERNO DICE SER UNA VÍCTIMA
 
ALICIA ARCE, PSICÓLOGA CLÍNICA
Nº 160 de 5 / 2020

"CUANDO SE PRETENDE UNA ÚNICA FUENTE DE VERDAD ¿A QUÉ SE REDUCE AL OTRO, AL CRÍTICO, AL DISCREPANTE? A UN MENTIROSO QUE TRATA DE PERJUDICAR, UN DESLEAL".

 
ERRORES Y AUSENCIAS EN LAS MEDIDAS CONCURSALES DEL RDL 16/2020
 
JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ VÁZQUEZ, PROFESOR DE DERECHO MERCANTIL (UCM) Y SOCIO DE MA ABOGADOS
Nº 160 de 5 / 2020

LAS MEDIDAS NO EVITARÁN LA AVALANCHA DE CONCURSOS Y EL COLAPSO JUDICIAL. Y DESDE LUEGO, NO ERA EL MOMENTO DE COMPLICARLO TODO MÁS CON EL TEXTO REFUNDIDO DE LA LEY CONCURSAL.

 
¿QUIÉN TEME A ESTE GOBIERNO?
 
JUAN PEDRO MARÍN ARRESE, ECONOMISTA
Nº 158 de 3 / 2020

"PESE AL ORIGEN DE RADICAL EXTREMISMO DE ALGUNOS INTEGRANTES, EJECUTA EN LO ESENCIAL UNA MODERADA POLÍTICA DE CORTE SOCIALDEMÓCRATA. AL MENOS EN LO TOCANTE A LAS COSAS DE COMER".

 
 
 
 
 
consejeros
© Consejeros del Capital Social CDC Group - C/ San Hermenegildo 31 - 2º Dch. 28015 Madrid - Teléfono 0034 915 155 715