Número 143 - Noviembre de 2018
 
REPORTAJES
 
   
     
¿QUÉ ESPERAR DE LA GUERRA COMERCIAL ENTRE EE UU Y CHINA?      
       
 
  Foto: Archivo RC  
   
   
ALICIA GARCÍA HERRERO, ECONOMISTA JEFE PARA ASIA PACÍFICO DE NATIXIS E INVESTIGADORA EN BRUEGEL
 

EEUU REVELÓ SUS PREFERENCIAS: CONTENER A CHINA COMO COMPETIDOR TECNOLÓGICO EN PRODUCTOS DE ALTA GAMA. VISTO LO CUAL, CHINA MODIFICÓ SU PROPIA LISTA DE REPRESALIAS.

 
   

El 2018 se recordará como el año en que Estados Unidos tomó conciencia del poder económico de China a través de una guerra comercial. Partiendo de medidas aparentemente no específicas contra China como las que anunció a principios de febrero para paneles solares y lavadoras, EEUU se ha movido hacia acciones cada vez más concretas. El caso más obvio fue el anuncio de un 25% adicional de derechos de importación a USD 50 mil millones de equivalentes de productos importados de China sobre la base de la violación por parte de China de los derechos de propiedad intelectual. Alrededor de dos tercios de esos aranceles se han implementado desde el 6 de julio. Su rápida introducción, sin dejar mucho tiempo para negociar un acuerdo entre China y EEUU, muestra que EEUU ha decidido alejarse del status quo en términos del funcionamiento del comercio global, al menos en lo que respecta a China. Sobre esa base, Pekín no tenía más remedio que tomar represalias con aranceles de importación equivalentes para los productos estadounidenses.

Desde entonces, la lista de importaciones chinas a las que Estados Unidos pretende aumentar los aranceles se ha ampliado a USD 200 mil millones adicionales. Dado el enorme superávit comercial de China con EEUU, su capacidad para tomar represalias es más limitada, ya que no importa lo suficiente de EEUU para igualar esa cantidad. Eso explica que el segundo lote de medidas represalia de China hayan sido más moderados, al menos en tamaño (USD 60 mil millones). La reacción del mercado hasta el momento parece haber sido más negativa para China que para EEUU, al menos en lo que respecta a la Bolsa, que ha perdido un 18,7% en lo que va del año. Además, el yuan se depreció un 6,8% hasta el 15 de agosto de 2018. Uno podría preguntarse si el mercado está reaccionando exageradamente a las posibles consecuencias de dicha guerra comercial contra China o, quizás, subestimando el impacto en Estados Unidos. Para responder a estas preguntas se han realizado estimaciones sobre el impacto esperado de la guerra comercial en la economía real, pero todas siguen siendo bastante limitadas, ya que se basan en estimaciones de la tasa de transferencia de precios y las elasticidades cuantitativas de las importaciones, que se sabe que son bajas. Tal estimación del impacto económico de una guerra comercial requeriría una reacción exagerada de los mercados. Sin embargo, la realidad es que tales estimaciones apenas tienen en cuenta el canal de expectativas, que puede reducir gravemente la inversión debido a una incertidumbre mucho mayor, así como los cambios estructurales en el funcionamiento de la economía mundial si tal guerra comercial durara mucho tiempo. Una forma de abordar el impacto potencial de la guerra comercial en curso podría ser analizar más detalladamente las medidas tomadas hasta el momento y analizar su lógica, para extraer conclusiones sobre sus posibles consecuencias en el futuro.

El análisis de la composición sectorial de los bienes objeto de la administración de EEUU respaldaría la visión de los cambios estructurales relevantes que se producirán en la economía mundial debido a la guerra comercial. De hecho, de los USD 50.000 mn en importaciones chinas a las que apunta el gobierno de EEUU, más del 62% son de alto nivel y, en algunos casos, son bastante irrelevantes para resolver el problema que se quiere atajar: el déficit en cuenta corriente entre ambos países. De hecho, dos tipos de artículos en la lista (aeronaves y equipamiento aeroespacial y armas y municiones) aún no han sido exportados por China a EEUU. Al incluir productos que no contribuyen en absoluto al déficit bilateral de EEUU con China, se podría argumentar que EEUU está revelando sus preferencias, al menos indirectamente, que son contener a China como competidor tecnológico en productos de alta gama. Curiosamente, China parece haberse dado cuenta rápido de la intención de Estados Unidos, ya que ha modificado rápidamente su propia lista de represalias, de una más equilibrada que incluía importaciones de alto nivel desde Estados Unidos (incluidos aviones y aeronaves) a una más centrada en productos finales, como la agricultura (especialmente la soja) y la energía. Tal estrategia tiene sentido en la medida en que imponer aranceles a productos de alta gama, que China aún no produce o no puede obtener en ningún otro lugar, solo perjudicaría a China. Solo aumentaría el precio de los productos necesarios para que China logre su objetivo final: ascender en la escala de la cadena de valor.

Continuando con el segundo conjunto de aranceles de importación anunciados por EEUU, es decir, de los $200.000 mn que se impusieron el 30 de agosto, la composición del producto parece ser muy diferente. De hecho, los productos de gama baja dominan, pero, curiosamente, muy pocos de ellos son productos finales, especialmente los productos de consumo (con solo el 22% del total), sino productos intermedios. Se podría interpretar esta segunda ola de aranceles de importación como una manera de reajustar la producción de bienes intermedios de regreso al mercado. Estados Unidos (o al menos a un tercer país que no sea China). Esta interpretación de la segunda ronda de aranceles podría tener implicaciones tangibles para terceros países, que ahora forman parte de la cadena de valor y tienen mejores relaciones económicas con EEUU (incluso un acuerdo de libre comercio que los aísla de la subida de aranceles de importación estadounidenses). Caso de Vietnam o México. Para esta segunda ronda de aranceles, la represalia de China es mucho menor, con solo 60.000 millones debido a la limitación del volumen total de importaciones de China desde EEUU. Sin embargo, ya es una gran parte de la lista de represalias totales que China puede ampliar aún más. En esta ronda de represalias se incluyen todos los elementos de tecnología baja, media y alta, lo que demuestra una postura determinada, de que las autoridades chinas no se amedrentarán ante la amenaza estadounidense.

 
 
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