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TEXTO: FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA Y JAVIER ARCE
Pregunta. Moody`s le acaba de subir el rating a varias grandes constructoras norteamericanas; en septiembre rebajó el de OHL ¿manía persecutoria o es que realmente hay diferencias? Respuesta. Las agencias, al reflejar los rating de las compañías españolas, evidentemente, tienen en cuenta la situación de la economía española, que es muy diferente a fecha de hoy a la de la economía americana. Es muy diferente dónde está y es muy diferente la dirección en la que va, y aunque en el caso de OHL menos del 25% de nuestro Ebitda viene de España, y menos del 30% viene de la construcción, desgraciadamente las agencias de rating nos siguen clasificando como constructores y españoles, de modo que pagamos, indebidamente, una parte de la mala opinión que en estos momentos tienen las agencias de rating sobre la economía española.
P. ¿En la que a lo mejor sí está de acuerdo? R. Creo que es muy difícil no estar de acuerdo, yo sí lo estoy.
P. Da los porcentajes de Ebitda obtenidos en España, pero los de facturación serán superiores. R. Sí, porque en los negocios fuera de España está la mayor parte del Ebitda de concesiones, cuyo porcentaje sobre ventas es mayor que en el resto, del orden de un 70%, mientras en nuestros negocios en España hay mucha construcción, donde tenemos un margen Ebitda del 6 ó el 7%. Por este motivo, para generar en España, en construcción, 100 euros de Ebitda tienes que vender 1.600, mientras que en concesiones tienes que vender sólo 150.
P. Después de España lo más importante es Brasil… R. Brasil está cerca de ser tan importante como España y lo que está creciendo muchísimo en OHL es México, donde tenemos proyectos de concesiones que están empezando a entrar en operación a finales de 2009 con lo cual, en dos o tres años, puede que en términos de generación de Ebitda México supere a Brasil e incluso a España.
P. Lo que es construcción residencial en España no llega a suponer el 4% de la cartera. R. Es irrelevante. Nosotros hace ya varios años tomamos la decisión de salir de la construcción residencial, de construir casas, especialmente para promotores privados. Porque estábamos anticipando –que tampoco había que ser muy brillante– el cataclismo que ha habido en el sector inmobiliario en España. Y porque nos preocupaba mucho el cobro a los promotores inmobiliarios. Estaba claro que la actividad residencial tenía que bajar significativamente, de modo que en 2009 el Ebitda –que es lo que nos importa en términos de cuenta de resultados– procedente de la construcción residencial, de viviendas, no llegará al 1% del total.
P. Desde esa perspectiva ¿por qué tan lento el ajuste de precios inmobiliarios que nos condena a no construir en años? R. No estoy de acuerdo en que el ajuste sea lento. Los datos públicos que dan las agencias de tasación sobre la evolución de los precios de las viviendas recogen la media de todas las viviendas de España pero en ciertos nichos de mercado está habiendo ajustes del 30 y del 35%. Eso de que los precios inmobiliarios no se han ajustado comienza a ser un tópico. Sí creo que le queda todavía recorrido, pero dentro de ese millón de viviendas que sobra hay que segmentar, y mucho. De ese millón, yo calculo que más de la mitad puede que no se venda nunca. Hay ciudades creadas de la nada que corren un riesgo muy alto de no llegar a venderse nunca y que al final se deterioren y acaben, como pasó en su día con muchas construcciones en la Costa del Sol, dinamitadas o derruidas, porque carecían completamente de sentido. Luego quedan viviendas que están dentro de los cascos urbanos, en el caso de Madrid dentro de la M30, que empezarán a absorberse y se acabarán vendiendo en los próximos dos o tres años. Lo que hace falta es que los bancos empiecen a dar crédito para comprar viviendas.
P. De momento dan crédito para vender las que se han tenido que quedar. R. Eso es, y mientras no se deshagan ellos de sus propias viviendas a los demás no les darán créditos.
P. ¿Puede España crecer sin la construcción tirando? R. Pues deberá poder, pero no es nada obvio ni fácil, y las cifras de viviendas construidas de estos años atrás tardarán lustros en volver a verse, si es que llegan a verse otra vez. El ratio de empleo por vivienda en construcción debe estar entre uno y dos empleos, dependiendo del tipo de vivienda, con lo que si se dejan de construir 500.000 viviendas al año estás perdiendo entre 600.000 y un millón de empleos. Eso tendría que sustituirse por empleos industriales y la política industrial en España no facilita, en absoluto, el establecimiento ni el crecimiento de industrias.
P. Todo lo que son infraestructuras, obra pública, tampoco ayuda a tirar. R. Bueno, la licitación de las Administraciones Públicas en 2009 no ha bajado significativamente respecto a 2008, incluso en algunos segmentos ha aumentado ligeramente. Lo que sí está pasando es que se está retrasando muchísimo el inicio de las obras, no hay dotación presupuestaria, con lo cual una obra está adjudicada pero no acaba de iniciarse. El dato de licitación pública es, en ese sentido, un poco engañoso.
P. Las cifras de Seopan sobre licitación del Estado hablan de caídas de hasta el 50%. R. Es verdad que en la Administración General del Estado, en los ministerios de Fomento y Medio Ambiente, en los diez primeros meses de 2009 la licitación ha bajado, respecto a los diez primeros meses de 2008, un 36%. Si miramos el total de las Administraciones Públicas, las Comunidades Autónomas han bajado un 7,2% y lo que ha ayudado mucho ha sido el Plan E del presidente del Gobierno, porque lo único que ha aumentado es la licitación local, que lo ha hecho en un 70%.
P. Esos son datos de licitación. R. Datos de obra ejecutada no tengo tan actualizados pero lo que sí vemos en OHL, donde nuestro principal cliente es la Administración General del Estado y algunas autonomías, es que el inicio de las obras se retrasa y se retrasa. Y los expedientes se quedan bloqueados. Los complementarios y los modificados, que es una parte importante de la obra que ejecutamos, se quedan paralizados en los ministerios.
P. El pasado verano se ha introducido una reforma legal que pretende acabar con los modificados, las bajas casi temerarias… ¿logrará su propósito? R. Yo creo que sí, pero hace falta una transición ordenada. El esquema de contratación y de ejecución de las obras en España es casi único en el mundo. No es lo que más nos gusta tener que contratar casi todas las obras en pérdidas, y luego, durante la vida de la obra, tratar de ir ganándole dinero. Nosotros nos sentimos más cómodos, por ejemplo, en el modelo de los EEUU, donde la desviación entre la obra que contratas y la obra que ejecutas es muy pequeña. Lo que pasa es que los constructores tenemos una cartera de obras contratadas con las reglas del juego anteriores, con unas bajas que si no las consigues arreglar vía modificados pierdes bastante dinero. No se puede cambiar de la noche a la mañana. Entendería que eso se aplicara para los nuevos contratos que se liciten.
P. ¿Por qué España tiene ese extraño modelo? ¿Cuál es el problema? ¿déficit de los proyectos? R. La costumbre, la manera de hacer los proyectos en España, porque el sector funciona como funciona, y porque no se gasta tanto dinero en proyectos, hace que estos no sean tan detallados o tan precisos como en otros mercados. Un proyecto en los EEUU te define hasta la marca del tornillo que tienes que poner en cada sitio, mientras en España se quedan a un nivel de precisión, en el proyecto de ejecución, mucho menor, porque se sabe que durante la vida de la obra se van a hacer cambios y se irán precisando cosas. Eso tampoco es algo anormal. En ciertos proyectos, en grandes obras internacionales, se hace el proyecto al tiempo que se va ejecutando. Eso bien hecho tampoco es un drama. Pero es mejor, desde luego, hacer un proyecto detallado y una obra cerrada, porque así eres capaz de planificarte mejor, eres más eficaz y al final del día consigues rentabilidades mayores con menores costes para el cliente.
P. A la vista del parón de la obra pública estatal, Fomento ha querido sacar adelante un plan público–privado pero de momento ha sido imposible. No hay financiación y dicen algunos constructores que falta seguridad jurídica, porque el Supremo ha obligado a pagar las expropiaciones a diez veces más de lo que se pagaron… R. Decir que en España no hay seguridad jurídica es forzar las cosas. En España sí hay seguridad jurídica. Es verdad que el tema de las expropiaciones está creando muchos quebrantos a muchas concesionarias y está haciendo inviables algunas concesiones, pero yo creo que no es un tema de seguridad jurídica, es un tema de interpretación, y es verdad que eso está limitando mucho la viabilidad de las concesiones. Pero una vez que el Supremo dicte sentencia ya sabremos todos a qué atenernos.
P. Fomento ha resuelto el problema para las radiales madrileñas en el presupuesto de este año. Pagando, asumiendo el coste. R. Sí, es que en la ley de concesiones española existe la responsabilidad patrimonial de la Administración, igual que en muchas leyes de concesiones que hay por el mundo. Por eso la financiación, hasta hace unos meses, se conseguía razonablemente bien, porque la Administración Pública estaba garantizando la viabilidad de la concesión al menos para los financiadores. Esa no es ninguna arbitrariedad.
P. Ya ¿y cuál es la rentabilidad razonable que el Estado debe garantizar a un concesionario? R. Al final, como en todos los negocios, la rentabilidad depende del riesgo, a mayor riesgo mayor rentabilidad. Y el riesgo depende del país en el que estás operando, y eso es bastante fácil de saber –Reuters te dice cuál es la prima de riesgo de cada país– del tipo de concesión –no es igual una concesión por tráfico que por disponibilidad– de la garantía patrimonial de la Administración que te den… La tasa interna de rentabilidad que nosotros pedimos depende también del apalancamiento que consigas en cada país. Por ejemplo, en Brasil todavía es complicadísimo financiar a largo plazo, los ratios de apalancamiento de las concesiones brasileñas son todavía bajísimos y eso, al final, te influye notablemente en la rentabilidad. No se puede dar una cifra ni un criterio único, porque depende de todos esos factores. Nosotros en OHL, en general, fuera de España, en los países que invertimos, estamos aspirando a tasas de rentabilidad sobre el equity que invertimos del 15%, por tener una referencia. En España, desafortunadamente, en las autopistas radiales, incluso en las autovías de primera generación, fuimos todos los constructores con unas tasas realmente insignificantes, bien por debajo del 10%, y lo estamos pagando ahora.
P. El déficit de infraestructuras que tenía España hace diez años ¿se ha cerrado? ¿no parece que hay incluso casos de sobre dotación? R. En alguno casos sí. Hay algunas concesiones que, vistas con la perspectiva que da el tiempo, son hasta ridículas. Pero en ferrocarril, por ejemplo, se puede hacer mucho, no sólo en Alta Velocidad, que parece que es lo único que hay…
P. En transporte de mercancías. R. Ahí se puede hacer mucho. No en OHL, pero sí en las otras compañías industriales del grupo, vemos que el transporte de mercancías está en mantillas. Hay productos químicos nuestros de gran volumen, graneles, que serían perfectos para llevar por ferrocarril, pero ves que no es competitivo, que no sabes cuándo va a llegar. Ahí se puede hacer mucho.
P. Habla del Grupo Villar Mir, que es un grupo singular. R. Como grupo Villar Mir estamos organizados en cinco divisiones, una es OHL –concesiones, construcción y servicios– luego una división de fertilizantes y productos químicos industriales –Fertiberia– donde facturamos al año en torno a mil millones de euros y donde tenemos trabajando a 3.500 personas en tres países, España. Argelia y Portugal. Eso es 100% Villar Mir en España y en Portugal, y en Argelia es sólo el 66% nuestro, el 34% es del estado argelino. Estamos ahora lanzando un proyecto gigante en Argelia, una planta de amoniaco que va a ser la más grande del mundo, con producción de un millón ciento cincuenta mil toneladas al año y una inversión de 1.200 millones de dólares, que hacemos en sociedad con Sonatrach. Una sociedad de derecho argelino donde nosotros tenemos el 51% y Sonatrach el 49%. La otra división importante fuera de OHL es la de electrometalurgia, que se dedica a la producción de ferroaleaciones y silicio metal, con casi mil millones de ventas y unos dos mil empleados en cuatro países, España, Francia, Sudáfrica y Venezuela. Y ahí somos los mayores del mundo en producción de silicio metal, que es el metal del siglo XXI, el de los microchips, la electrónica, las células fotovoltaicas, el metal de toda la química de la silicona, los aceites lubricantes, el aluminio... El grupo Ferroatlántica produce y vende el 14% de todo el silicio metal del mundo. Una de cada siete toneladas que se producen en el planeta tierra sale de nuestras fábricas. La planta más grande del mundo actualmente es la de Ferroatlántica en Sudáfrica. En China, en la provincia de Sichuan, asociada a cuatro saltos de agua que estamos a punto de empezar a construir, vamos a hacer la que será la nueva mayor fábrica del mundo de silicio metal, con una inversión de unos 300 millones de euros sólo en la planta, que doblará en volumen a la de Sudáfrica, que produce 50.000 toneladas de silicio metal al año… Y con 500 millones de euros adicionales de inversión en las cuatro centrales hidroeléctricas asociadas a la fábrica.
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